MAQUETA 3D CLASICC DIMETRODON WOODMODELS

MAQUETA 3D CLASICC DIMETRODON WOODMODELS

Categoría:
WOOD MODELS
EAN:
8436540250490
Materia
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Serie Classic prehistoria
nº planchas: 1
Dificultad: 3 de 6
Tamaño: 390x180x110 mm

Los primeros restos fósiles de Dimetrodon fueron descubiertos en los Estados Unidos por el paleontólogo estadounidense Edward Drinker Cope en 1878. El Dimetrodon era un reptil pelicosaurio, más próximo a los mamíferos que a los reptiles actuales, como atestigua su dentadura; en el Dimetrodon ya habían empezado a diferenciarse los distintos tipos de dientes característicos de los mamíferos: tenía caninos cónicos y puntiagudos, con los que desgarraba la carne de sus presas, y otros dientes planos y muy afilados, que le servían para cortar la carne en trozos más pequeños, lo que facilitaba la digestión. Su nombre significa “dientes de dos tamaños”. El Dimetrodon era un gran depredador, de tres metros y medio de longitud y más de doscientos kilos de peso, que vivió hace entre 280 y 265 millones de años en el supercontinente de Pangea. Su característica más sobresaliente era una gran vela dorsal, con perfil de campana, que se alzaba sobre su espalda, desde el cuello hasta el arranque de la cola. Esta vela era una capa de piel recorrida por numerosos vasos sanguíneos y sujeta por largas espinas que se prolongaban hacia arriba desde la columna vertebral.
Lo más destacable del pelicosaurio Dimetrodon era la gran cresta de forma semicircular (variaba de tamaño y forma entre las especies) hecha de piel fina que se apoyaba en unas alargadas apófisis vertebrales, que estaba bien irrigada y que en la parte central alcanzaban un metro de altura. Seguramente esta vela no funcionaba como tal, es decir, no ayudaba al Dimetrodon a moverse más rápido por el agua. El Dimetrodon pudo haber usado esta cresta como órgano de seducción en la época de celo, pero los esquletos hallados demuestran que hembras y machos tenían la misma cresta. También es posible que se tratara de un arma intimidatoria. Pero la idea más aceptada y las más probable es que esta cresta tuviera una función termorreguladora. Es posible que si la ponía de cara al Sol se calentara, y si la ponía de cara al viento se enfriaba. Mediante este sistema de termorregulación, el Dimetrodon podía activarse con mayor rápidez por las mañanas que sus rivales, lo que le daba una ventaja a la hora de cazar y le permitía vivir en zonas más frías.
Cuando los primeros vertebrados colonizaron la tierra firme, se encontraron con un problema: el control de la temperatura. La inercia térmica del agua es mucho mayor que la del aire, con lo que las variaciones de temperatura que sufren los animales acuáticos son mucho menores. Los primeros reptiles, animales de sangre fría, pasaban las noches aletargados y aprovechaban el calor del sol para calentarse y reanudar sus actividades.