Cuando ella se entera de su muerte, inmediatamente decide asistir alfuneral. Su familia piensa que es inapropiado, como lo fue también surelación con él: una aventura que derivó en la reclusión para siemprede una chica llamada a disfrutar de guateques y cacerías.Hace mucho tiempo de aquello. Desde entonces, él, el invitado ilustre, ha dejado de ser el gran protegido al que todo un país aplaudía, pero para ella se mantiene como símbolo de un romance fallido y el padreimposible de ese hijo guapísimo al que adora y al que siente que debeproteger.Desde una perspectiva privilegiada, Bárbara Arena cuenta en Un adiósla historia de un amor unilateral, la de una familia marcada por unhecho que trunca su devenir y la de la España más antigua y poderosa,esa en la que los secretos familiares a veces se convierten ensecretos de Estado.