Hace ya cinco años que Émile falleció. Su partida fue desgarradora para Ramiro Calle, que en numerosas ocasiones ha afirmado: «Quien más me quiere en este mundo es mi gato Émile, porque no me juzga». Durante los once años y tres meses que compartieron fueron inseparables. Émile era paciente, de buen carácter, cercano, e irradiaba una energía de humildad, aceptación y ternura. No conocía el rencor ni el resentimiento. El amor y el respeto de Ramiro Calle por los animales le fue inculcado por su madre. Y no solo se ha mantenido, sino que ha ido creciendo con el paso de los años. Este volumen, además de un texto homenaje a su amado Émile, recoge una preciosa colección de breves relatos. En ellos, los animales (gatos, zorros, mangostasà) son los protagonistas, y se convierten en metáforas cargadas de sentido. Una reflexión del autor acompaña a cada cuento, que proporciona al lector enseñanzas útiles para la vida.